
Yo te espero un segundo. O si quieres toda la vida.
Te ofrezco mis sueños, mis pensamientos en el autobús o en el tren, un lugar especial en la caja que guardo debajo de la cama.
Hay un huequito que no consigo entender y que sigue vacío. Una parte de mi que me recuerda lo que me falta, que de vez en cuando me llama para saludarme y desorientarme.
39 grados a la sombra, alerta naranja en la capital...
Me ducho, enciendo el ventilador, escucho una canción... y simplemente siento que necesito escribir...
q bueno q volviste!
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