
Bailamos. En medio de la pista. Rodeados de gente... pero solos.
Nos abrazamos, nos olemos, me tocas el pelo. Siento tu respiración en mi oido (creo que me susurras algo), tus latidos en mi pecho.
Poco a poco creamos nuestra burbuja. El mundo pasa a un segundo plano difuminado, la cámara sólo nos enfoca a nosotros. Cada uno somos el protagonista del otro.
Nuestro secreto es nuestro. La historia la inventamos juntos.
Somos los primeros bailarines. Somos lo incomprensible.
Somos aquello que no debería existir. Somos lo que, existiendo, da sentido al todo.
Somos aquello que no debería existir. Somos lo que, existiendo, da sentido al todo.
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