
Esos DÍAS en los que llega el segundo pactado con el azar y todas las luces se apagan.
Ese SEGUNDO a partir del que todos los demás se vuelven insignificantes.
Ese TIEMPO convertido en minutos y horas, en pensamientos vacíos.
Esos MOMENTOS en los que lo importante deja de serlo y lo superfluo es lo único que somos capaces de ver.
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