De Madrid al cielo, dicen...
Sí, al cielo cubierto por una gran nube gris y en ocasiones negra.
Tratemos de llegar al verdadero cielo, aunque para ello tengamos que pasar por Madrid...
Vayamos a la pata coja y salto a salto, lanzando piedritas mientras el azar decide el número dónde tienen que caer.
Luchemos contra ogros de las cavernas en el número 3; batámonos en duelo como hábiles espadachines en el 6; juguemos un extenso e interminable partido de tenis en los confrontados 7 y 8.
Lancémonos en cohete espacial para llegar a la media luna que forma el 9, a nuestro cielo particular.
Ese que existe más allá de la malvada capucha oscura que oculta miles de cabezas en Madrid.

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