La locura del ser humano. El poder sin ninguna lógica. Masas movidas por una ideología completamente irracional.
Porque no soy capaz de asimilar un número tan grande de personas a quienes les robaron la vida. Porque ya estaban muertos antes de entrar en las cámaras de gas o de recibir un tiro cobarde por la espalda.
Les encerraron con una muralla visible y con otra subterránea, anularon su identidad, ridiculizaron sus sentimientos, idearon la forma perfecta de matar a gran escala, y funcionó sin problemas.
¿Tan fuerte es la religión, la raza, la fuerza física o mental? ¿Quién puede creerse tan importante como para organizar una masacre de ese calibre? ¿Por qué se consideraban seres superiores cuando eran los más ignorantes?
Por muchos homenajes que les hagamos, nunca saldaremos la deuda. Todos los que permitieron que ocurriera son igual de culpables que quienes apretaban el gatillo o abrían las compuertas para ducharles con Zyklon B.
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