
¿Por qué le damos tanta importancia a cumplir las promesas que hacemos a los demás y nunca cumplimos las que nos hacemos a nosotros mismos?
El hombre es el único animal que tropieza 2 (y 3, y 10, y 27...) veces en la misma piedra.
Deberíamos guardarnos esa piedrecita en el bolsillo del pantalón, como recordatorio, no como amuleto.
O como lo que nos de la gana. Al fin y al cabo: Eso que nos revuelve las tripas es lo que vale la pena.
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