19 junio 2011



Mi madre me ha dicho muchas veces que no debo ser tan negativa.

Cuando ve que no suelo compartir la opinión o gustos de la mayoría, creo que entra en conflicto y no sabe si estar orgullosa de mi o arrepentirse de no haberme hecho más “normal”.
Supongo que se arrepiente cuando me ve llorar o echar humo por las orejas, y no cabe en sí de orgullo cuando ve que avanzo o voy alcanzando metas defendiendo aquello que considero justo.

Pensando en el vaso medio lleno – medio vacío, en la situación que vivimos en todos los sentidos y en todos los mundos, y en las típicas “10 cosas qué hacer antes de morir” que prácticamente todos hemos imaginado alguna vez, creo que es hora de fijar mis objetivos.

Puede que se cumplan, o puede que no.
Puede que, con el tiempo, dejen de ser importantes y relevantes para mi, o puede que no.
Puede que vaya añadiendo algunos nuevos más adelante...
Pero es hora de fijarlos.


1. Escribir un minilibro. El único objetivo mítico que comparto con la mayoría de los mortales. No me importa no vender ni uno, tan sólo me gustaría ver publicadas todas esas rarezas que salen de... no se muy bien de dónde.
2. Vivir muchos momentos felices. Jacinto Benavente o un anónimo dijeron en una ocasión que es lo que realmente existe, no la felicidad en sí.
3. Ser persona durante toda mi vida y no olvidar JAMÁS mis valores.
4. Mantener, conservar y cuidar las amistades y relaciones que quiero y que merecen tanto la pena.
5. Conocer mundo, conocer nuevas grandes y pequeñas personas, conocerme a mí misma. Conocer, conocer, conocer y no dejar de aprender.
6. Soñar. Desde lo más mundano hasta lo más abstracto y sin sentido.
7. Capturar instantes mágicos en fotografías. Coleccionar miles de imágenes que reflejen y despierten sentimientos de todo tipo.
8. Hacer sonreír a quienes me rodean. Sorprenderles, emocionarles.
9. Y por último: Vivir con igualdad, justicia y libertad.



No todo tiene que medirse en escalas de 10

No hay comentarios:

Publicar un comentario